Balada Ahsvérica del Ministril, Trovero y Juglar
A Luis Tejada
Ministril, trovero, juglar
de alma singular.
Vago de todos los caminos:
en tu alma funambulesca
no cabe lo regular,
ni los mohinos
vivires en urbe grotesca...
Señor de la nava infinita!
Señor de la landa
y de la estepa!
vago de todos los caminos...
¿cuándo errarás, cosmopolita,
por Mossul y por Samarcanda?
¿cuándo —Mazeppa—
jugarás tus destinos
al azaroso galopar
de los corceles,
o al deslizar
de antañeros bajeles,
—urcas, galeones, carabelas—
dejando, en todo mar,
dejando albas estelas
rizas de luna...?
Ministril, trovero, juglar
triste y quejoso...
Andarín claudicante...
¡muévete el sino prestigioso
de eterno errar
por el alucinante
camino misterioso...!
¡déja el monótono vivir
gris, tardo y zurdo!
Véte al viaje frenético
por Antares, Ofir
y por la luna...
Desorbitado, absurdo,
galopa cinegético
tras de las mil y una
noches, bajo los astros...
Ministril, trovero, juglar
de alma singular...
Vago de todos los caminos:
¡tus innúmeros rastros
confundan al viajero
del futuro...!
Aviénta tus destinos
al viento aventurero,
al suelo duro;
entrégate al vagar
por la tierra y el mar,
por el espacio
y el abismo...
¡Y por el feérico palacio
que hay en tí mismo!
Ministril, trovero, juglar
de alma singular...
Vago de todos los caminos:
¡en tu alma funambulesca
no cabe lo regular,
ni los mohínos
vivires en urbe grotesca!
1921