Don Lope de Aguinaga

A José y a Francisco Umaña Bernal

Fazañas imposibles obré con esta daga,
al favor de la noche y en trágicos suburbios,
una vez que fuí pícaro...
Recuerdo —como en turbios
sonambulismos donde una luz naufraga—
que fuí taimado pícaro: Don Lope de Aguinaga!

Locas andanzas venusinas!
Francachelas en que la sangre dialoga
con el vino, después de heróicas tremolinas!
Raptos de adustas damas... gentucilla de toga!
Raptos de las amantes de alto Marqués o Doga...!
De nobles y pecheras, monjas y bailarinas!

Las noches de bureo por timbas y tabernas,
y por tabucos, bodegones y hostales,
a caza de los bienes y a caza de los males:
de los magníficos pecados capitales...
¡sin poner mientes en las cosas eternas!

Fazañas imposibles obré con mis puñales
en los juegos de quínola y en los juegos de dados,
y en los sañudos desafíos azarosos
con turbas de judíos astrosos
y con mendigos y frailes y soldados!

Fazañas imposibles obré con esta daga!
Yo fuí taimado pícaro: Don Lope de Aguinaga!

1917

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